jueves, 26 de noviembre de 2015

Siempre es bueno volver a ese lugar que alguna vez habitamos, así que aquí estoy nuevamente!


martes, 25 de febrero de 2014

"EN SU HUECO YO OREDENO EL VACIO" (Eduardo Chillida)


Paredes artisticas un desagüe de SalvatoreV.


“Yo no entiendo casi nada, y me muevo torpemente,
pero el espacio es hermoso, silencioso,perfecto.
Yo no entiendo casi nada, pero comparto el azul, el amarillo y el viento”.






“La tarde avanza lentamente,
y yo mirando quiero ver”.







www.fondos7.net
“No vi el viento
vi moverse las nubes
no vi el tiempo
vi caerse las hojas”.





  “Alerta y libre hasta el final
     guiado solo por un aroma”.
  
elblogdetuico.blogspot.com

                
Textos deEduardo Chillida Juantegui, escultor vasco conocido por sus trabajos en hierro y en hormigón, destacado continuador de la tradición de Julio González y Pablo Picasso. Aquí va enlace a un reportaje imperdible: http://www.elmundo.es/magazine/num94/textos/chi1.html
 

lunes, 10 de febrero de 2014

CREO


"Creo en el poder de la imaginación para rehacer el mundo, para soltar las riendas de la verdad dentro de nosotros, para demorar la noche, para trascender la muerte, para congraciarnos con los pájaros, para ganarnos la confianza de los locos.

Creo en mis propias obsesiones, en la belleza de los choques de autos, en la paz de los bosques sumergidos, en la excitación de las playas de vacaciones cuando están desiertas, en la elegancia de los cementerios de automóviles, en el misterio de los estacionamientos de muchos pisos, en la poesía de los hoteles abandonados.

Creo en el vuelo, en la belleza de las alas y en la belleza de todo lo que ha volado siempre, en la piedra arrojada por un chico con la misma sabiduría de los estadistas y de las parteras.

Creo en la inexistencia del pasado, en la muerte del futuro y en las infinitas posibilidades del presente.

Creo en los próximos cinco minutos.

Creo en la historia de mis pies.

Creo en los dolores de cabeza, en el aburrimiento de los atardeceres, en el miedo de los calendarios, en la traición de los relojes.

Creo en la muerte del mañana, en la fatiga del tiempo, en nuestra búsqueda de un tiempo nuevo dentro de la sonrisa de las azafatas en los ómnibus de larga distancia y dentro de los ojos cansados de los hombres que controlan el tránsito en los aeropuertos fuera de temporada.

Creo en la imposibilidad de la existencia, en el humor de las montañas, en el absurdo del electromagnetismo, en la farsa de la geometría, en la crueldad de la aritmética, en el propósito asesino de la lógica.

Creo en las adolescentes , en como se corrompen a sí mismas por la posición que adoptan sus largas piernas, en la pureza de sus cuerpos desarreglados, en los vellos púbicos que dejan en los baños de los telos mas infames.

Creo en la delicadeza de los bisturíes quirúrgicos ,en la ilimitada geometría de la pantalla de cine, en el universo oculto dentro de los supermercados, en la soledad del sol, en la charlatanería de los planetas, en la repetitividad de nosotros mismos, en la inexistencia del universo y en el aburrimiento del átomo.

Creo en la muerte de las emociones y en el triunfo de la imaginación.

Creo en todas las excusas

Creo en todas las razones

Creo en todas las alucinaciones

Creo en todas las mitologías, recuerdos, mentiras, fantasías, evasiones

Creo en el misterio y en la melancolía de una mano, en la gentileza de los árboles, en la sabiduría de la luz. "





                                                                                                                            J. G. Ballard






                                                                                                


miércoles, 5 de febrero de 2014

ACERCA DE LOS SUEÑOS




Al otro lado de las montañas (Alvaro Cunqueiro)

"Alguien dijo que había ciudades para soñar
al otro lado de las montañas.
No dijo si estaban suspendidas en el aire,
sumergidas en las lagunas,
o perdidas en el corazón del bosque.
Los que allá fueron nada encontraron,
ni altas torres ni jardines
ni mujeres hilando en el atrio,
ni un muchacho aprendiendo a tocar la gaita.
Solo yo traje algo para seguir soñando
algo visto y no visto en la niebla de la mañana,
algo que era una flor o un mirlo de oro
o un pie descalzo de mujer,
un sueño de otro que se ponía a dormir en mi,
echado en mis ojos,
pidiéndome que lo soñase mas allá de las montañas,
donde no hay ciudades para soñar.
Y ahora mi oficio es soñar, y no se

si soy yo quien sueño, o es que por mi sueñan campos, 
miradas azules, palomas que juegan con un niño,       
o una mano pequeña y fría que me acaricia el corazón. "



                                                              
 Se me ocurre pensar que no es justo hablar de sueños no cumplidos, que lo que hay son sueños abandonados... sueños que fuimos dejando perseguidos por otros sueños.
¿Estarán esos sueños, los primeros, los originales, en algún lugar, esperándonos?

 

Había una vez un camino. El camino llevaba a una casa. En la casa vivían un hombre y una mujer. El hombre y la mujer tenían un sueño. El sueño tenía un camino. El camino tenía un árbol. El árbol tenía frutos. A su sombra Eva descansaba. 

Eva tenía un sueño. El sueño tenía un camino. El camino llevaba a una casa. En la casa vivían un hombre y una mujer. El hombre y la mujer tenían un sueño. El sueño tenía un camino. El camino tenía un río. En el río nadaba un hombre. El hombre tenía un sueño. 

Soñaba con Eva que sueña con un hombre que nada en un río que desemboca en un camino que lleva a una casa donde viven un hombre y una mujer. La casa tiene un camino que tiene árboles que tienen frutos que Eva muerde y tira al río donde nada un hombre que sueña.
(CFG- mayo 2002)